El Gran Diluvio, disponible en Netflix.
El Gran Diluvio, disponible en Netflix.
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Captura de pantalla.

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“El gran diluvio”, ¿una obra maestra o solo cine de catástrofe?

¿Tienen que ser los films de ciencia-ficción o catastrofistas ser verosímiles? Indudablemente que no; ellos, al igual que los de fantasía, rompen cualquier esquema. Aunque esta cinta no es del caso.

Por Adalberto Bolaño Sandoval

La película coreana “El gran diluvio”, presentada en Netflix, ha generado un montón de censuras y calificaciones que van desde “ciencia ficción improbable”, “un melodrama” y “poco convincente”, las cuales recogen un poco de las críticas al interior del país asiático, pero que  seguramente podrían repetirse en el resto del mundo.

¿Tienen que ser los films de ciencia-ficción o catastrofistas ser verosímiles? Indudablemente que no; ellos, al igual que los de fantasía, rompen cualquier esquema. Aunque esta cinta no es del caso.

Por ello, como pocas (muchas) veces, disiento de esas opiniones desfavorable. Como es natural, en estos temas hay mucho para cortar o alargar. Muchas obras artísticas tienen esos bemoles, como se suele ver con prevención inicial cuando se presentan puestas en escenas artísticas rupturistas. Como el sanitario de Marcel Duchamp, quien la tituló “La fuente”, y el cual representó un giro paradigmático en el arte del siglo XX acerca de cómo lo cotidiano (¿y ordinario?) fue recibido como obra de arte.

Otro ejemplo: ¿Cómo fue tomada “Matrix reloaded”, la saga 2 de la “Matrix” inicial, luego del giro apoteósico que esta representó? Términos como (los reúno en desorden y entrecomillados) “infantiloide, indigna, torpe, presuntuosa, cochambrosa, alargada sesión de acción sin sentido, superficial, vacía, decadente”, fueron los calificativos, tomados de la IA (hay que creerle un poco a pesar de sus malos resúmenes) que le fueron achacados. Debo suponer que igual sucede con “El gran diluvio”.

Otros espectadores comentaron sobre esta última cinta coreana acerca de la necesidad de repetirla para entenderla. Creo que no. O creo que sí, en mi caso, para poder explicar algo. Basta indicar la trama: en un futuro cercano, merced a un meteorito que cae en la Antártida, la tierra es inundada por sus respectivos océanos. En Corea (no hay que destacar que es la del sur), la científica Gu An-na, lucha por salvar a su hijo Ja-in. Ella vive en altos edificios sociales, que han llegado a inundarse hasta ellos pisos 20.

Su hijo es un escogido, al igual que el descendiente de su jefa, Lim Hyeon-mo, la directora de An-na, quien tiene una niña, como salvadores de la “nueva era de la humanidad” por el Centro, en un proyecto experimental, con bastante antelación, quizá porque presagiaban el fin de los seres humanos, con el choque de muchos meteoros contra la tierra. El proyecto busca que se unan mente y amor de un niño, en conjunción con un amor de madre, los que representarán la salvación de los seres humanos.

Ya en el tráfago del film, se va a presentar la inundación, en la que An-na y Ja-in buscan salvarse, mediados por el auxilio del agente de seguridad Son Hee-jo, quien viene a protegerlos y llevarlos al Centro, sitio de donde saldrán siete cohetes que salvarán a las personas que van hacia la luna u otro planeta para continuar la salvación de la humanidad. Seguidamente, se presentan varias situaciones angustiosas, como la pérdida del del niño y la caída de este a las aguas, así como el posterior lanzamiento de An-na a las aguas para salvarlo.

El Gran Diluvio, disponible en Netflix.

Aclaremos que entre el agente y la madre han surgido discusiones, pues Son Hee tiene estrictas órdenes de trasladar solo una parte del cuerpo del niño, la memoria, mientras que An-na busca salvaguardarlo, pero él no lo deja. Más tarde, y mostrando el amor de ella con el niño, el agente se muestra compasivo, y va a dialogar con el jefe de la misión para llevarse al niño y a la madre en un helicóptero, pero An-na ve que es baleado, al tiempo que ella lucha con los otros agentes de seguridad que quieren llevarse el niño a la fuerza y hacerle una operación extrarrápida.

Paralelamente a esta historia, ocurren unas pequeñas historias, que, en la primera parte, no tienen aparente incidencia, pero que, en realidad, quieren mostrar opciones de vida y de cómo estas pueden transformarse, más adelante.

Acto seguido a este acto violento con los agentes, An-na observa una escena que la desespera más, además de la de su hijo: la muerte de Son Hee por parte de otros militares. Y, también, cómo ella se ve subida para sacarla de la tierra con el resto de científicos salvadores, dejando el cuerpo de su hijo torturado. Agreguemos que, en esta primera parte, An-na muestra una gran angustia por la pérdida de Ja-in, demostrando su amor por este. Fin, aparentemente.

Las capas de una segunda parte que pueden confundir

Las afirmaciones y censuras contra “Matrix 2” indicadas antes, con palabras como infantiloide, torpe, presuntuosa o superficial, descalificarían también a “El gran diluvio”, pues lo que vamos a ver seguidamente, en una segunda parte del film, con relativa conexión con “Matrix”. En nuestra cinta, ciertas escenas se presentan aparentemente inconexas, con trucos de imágenes fosforescentes o en llamas, como si estuvieran siendo filmadas desde arriba o de lado, y por las que nos preguntamos constantemente qué representan allí (pero sabremos posteriormente que es la visión e imágenes de la vigilancia que emplean desde el Centro con la inteligencia artificial).

Con ello, también veremos “flashbacks”, que no representan explicaciones supuestas, sino una especie de alambicamientos o enredos para el espectador del cine tradicional. Pero todo ello hace parte, realmente, de la mente caótica de An-na, sus contradicciones y emociones por ese niño al que ama. Ella inicialmente no prestó atención al niño, lo rechazaba. 

Al mismo tiempo, con esta escenificación de la mente de ella, la película quiere narrar, mostrar, la experiencia de contar desde las mismas imágenes y escenas de cómo ve la mente de ella. Su mente corre paralela a como se cuenta la cinta. Caos y contradicciones se presentan en la mente de toda esa gente que siente el peligro cerca, pero especialmente en el cerebro de An-na. Esos espacios de confinamiento generan dolor, angustia.

Acaso la película quiere señalar los índices angustiosos de la mente frente a los fenómenos naturales y cómo esta genera numerosas secuelas. Trauma, ansiedades y amor maternal se unen se unifican.

Digamos taxativamente que la primera parte de la película es lineal, mientras la segunda se encuentra llena de capas, de presuntas contradicciones y repeticiones, como parte del bucle temporal, pero que nace de la mente de An-na. Digamos también que esa primera sección es narrada, en su mayor parte, en tercera persona, de manera expositiva, en la que ella muestra su amor por Ja-in, un niño al que hay que tratarle algunas enfermedades.

Constituye un acercamiento a la preocupación amorosa de madre e hijo frente a la devastación del agua, en lucha contra el agente de seguridad, de quien huyen al comienzo, y más tarde cuentan con la comprensión de este frente a las medidas de llevarse al niño por los agentes de seguridad al Centro. Se trata, además, de mostrar el amor/heroicidad de la madre.

Mientras, la segunda parte ocurre en la mente contradictoria y ansiosa, acaso desdeñosa, de An-na por el niño. Y es, en esta serie de vueltas hacia atrás, de capas, a modo de explicación, donde vamos a saber más datos: el niño es una (re)creación de las máquinas de inteligencia artificial del Centro, así como el de la hija de la jefa de An-na (que nunca es mostrada), quien ha huido y ocultado a esta niña también re-creada. También vamos a encontrar nuevas escenas escondidas: somo espectadores del rechazo del niño por parte de An-na: no lo ha querido, no le presta atención.

También encontramos que esta es una historia que se repetirá muchas veces hasta el infinito, pues, como “Matrix”, es una realidad virtual, la cual puede ser recreada muchas veces, a voluntad de la computadora (y del director y el guionista). Cada capa contiene nuevas recreaciones. Estamos viendo una película, también, sobre capas que son, cada vez más, “realidades alternativas”, y debemos estar dispuestos a aceptarlas, como las opciones y disyuntivas con que se presentan a los otros personajes, salvados en esta segunda parte del film.

Otro elemento que puede llegar a confundir es el truco del director Kim Byung-woo de mostrar, en los momentos más dramáticos, la visión de una máquina de inteligencia artificial cuando An-na se encuentra en peligro. Pero lo relevante es cuando, al final, esta visión de la IA se rompe, cuando ella se escapa de esta visión tecnológica en la que se encuentra encerrada y An-na se lanza al mar para encontrarse son su hijo, quien siempre añoró ir a nadar, cumpliéndole ese sueño infantil, y, también, de supervivencia final. L mar es condena y salvación también.

La cinta, entonces, adquiere la dimensión humanística por la que ha trajinado: contra los logaritmos de la IA, el amor del ser humano se superpone y se independiza. Se quiere relevar en el film varios elementos: que los traumas catastrofistas conllevan, por encima, la solidificación del amor entre una madre adoptiva y un hijo realizado artificialmente, con lo cual se cumple uno de los objetivos de la búsqueda del Centro y del proyecto de salvación: encontrar a la mente amorosa de un niño y la búsqueda de los sentimientos de una madre.

El film, que se desarrolla en un constante bucle de tiempo, sirve para mostrar cómo unos hijos creados y recreados por inteligencia artificial, pueden ser amados por seres humanos, y dar pie a una relación que el Motor de las Emociones aceptará como misión final para preservar la  tierra y sus habitantes: reunir el amor sólido y único que se profesan los humanos. 

Podríamos indicar, de manera un poco abstracta, que “El gran diluvio” busca contar, desde cierta crítica social, cómo los sentimientos favorables de la humanidad vencen frente al poder, las autoridades y la tecnología, pero haciéndolo de una manera cuidadosa e imaginativa, en un retorno a las lecciones de aprendizaje de donde pueden guiarnos estas futuras y desbocadas esferas de la irracionalidad (también) humanas. El film, una vez más, como posible obra maestra,  revela nuestras contradicciones, duelos… y esperanzas.

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